lunes, 24 de agosto de 2009

Triste Ramadan en Palestina en la postguerra de Gaza



Dalal Abu Aisha, de 14 años, se sume en la tristeza en este principio de Ramadán: por primera vez estará sola en la ruptura del ayuno, porque sus padres, sus dos hermanos y su hermana murieron en diciembre durante la ofensiva israelí contra la Franja de Gaza.

La adolescente no quiere hablar del día en que perdió a toda su familia. Pero su joven tía, de 29 años, que ahora se ocupa de ella, explica que las heridas son profundas. "Ahora que ha empezado el ramadán (el mes de ayuno musulmán), se acuerda de los banquetes antes del amanecer, de las rupturas del ayuno junto a su familia, de los regalos que recibía de su padre", explica. "Parece estar siempre ausente. Pasa todo el tiempo en internet o delante de la televisión. Es una niña muy inteligente pero sus estudios se han visto dañados" por la guerra, afirma.

Para el tío de Dalal, Rashad, de 37 años, este Ramadán es el peor que jamás haya vivido su familia. Les faltan los bienes de primera necesidad y los regalos, y los precios se han disparado en los mercados. "La guerra provocó tanto sufrimiento adicional, es más de lo que podemos soportar. La vida de Dalal es difícil, como la de todos los hijos de mártires", afirma.

Según los servicios de urgencias locales, más de 1.400 palestinos murieron durante la ofensiva israelí de 22 días -del 27 de diciembre de 2008 al 18 de enero de 2009- destinada a hacer cesar los disparos de cohetes palestinos contra el territorio israelí.

Otra familia duramente golpeada por la guerra, la de Al Samuni, empieza el Ramadán en una carpa levantada sobre las ruinas de su casa, en el sur de la Ciudad de Gaza.

Y como Dalal, Almaza Al Samuni, de 13 años, no romperá el ayuno al caer la noche junto a su madre y sus seis hermanos y hermanas, todos muertos durante el conflicto. En total, 29 miembros de esta familia, entre ellos muchos niños, murieron en un bombardeo el 5 de enero. El padre de Almaza resultó herido. "Nunca olvidaré a mi madre y a mis hermanas", afirma la adolescente. "El Ramadán es muy duro sin ellas. Estoy triste porque mi madre no está para preparar la comida para la ruptura del ayuno y mi padre, herido, no puede trabajar", agrega.

"El mes de Ramadán reabre las heridas y reaviva nuestro sufrimiento", afirma el padre de Almaza, Ibrahim. "Mi mujer, mis hijos, mis hermanos y hermanas, todos murieron y nuestras casas fueron destruidas. Nunca más seremos felices", se lamenta.

En la Franja de Gaza, el Ramadán es difícil incluso para los que no perdieron a sus allegados. El territorio está sometido a un estricto bloqueo por parte de Israel desde que el movimiento islamista palestino Hamas tomó su control, en junio de 2007, y la reconstrucción no avanza.

"La mayoría de la gente en Gaza está sin trabajo y no tiene ningún ingreso", explica Sami, de 40 años. "No saben cuándo se producirá el próximo desastre ni cómo pondrán hacerle frente", agrega.


Adel Zaanoun

viernes, 14 de agosto de 2009

ONGs internacionales denuncian que Israel mató 11 palestinos con bandera blanca en Gaza


La organización de defensa de los derechos humanos Human Rights Watch (HRW) ha publicado hoy una exhaustiva investigación en la que acusa al Ejército israelí de matar a 11 civiles cuando ondeaban la bandera blanca en señal de rendición durante la ofensiva de Gaza en diciembre y enero pasados. Cinco de las víctimas mortales fueron mujeres y cuatro niños.

HRW considera que a pesar de que estas 11 víctimas representan una mínima fracción de los más de 1.400 civiles y milicianos muertos en el ataque israelí, constituyen casos claros de abusos por parte del Ejército ya que los civiles ondeaban banderas blancas en lugares en los que no había combatientes alrededor. Por eso, la organización pide a Israel que lleve a cabo una investigación independiente de estos casos.

"Todas las pruebas disponibles indican que las fuerzas israelíes tenían bajo control esas zonas, que no se estaban produciendo enfrentamientos en esos lugares y que los combatientes palestinos no se escondían entre los civiles a los que dispararon. Ondearan o no una bandera blanca, esta gente no participó en las hostilidades y por lo tanto, no deberían haber sido atacados según el derecho internacional humanitario", reza el informe de 63 páginas titulado Israel: Investiga los disparos de bandera blanca a civiles en Gaza.

Para explicar la muerte de cientos de personas inocentes en los ataques de Gaza, Israel ha acusado repetidas veces a los milicianos de Hamás de utilizar a los civiles como escudos humanos durante la ofensiva. Ayer, en su respuesta al informe publicado, el Ejército reiteró este argumento y añadió que el documento se basa en testigos que no son fiables.

HRW realiza estas acusaciones después de haber visitado los lugares de los ataques, valorado las pruebas balísticas y los informes médicos y entrevistado a múltiples testigos. A pesar de que el Ejército israelí ha llevado a cabo varias investigaciones sobre el comportamiento de sus soldados durante la ofensiva contra las fuerzas de Hamás y en los que se les exculpa de las acusaciones, HRW considera que "hasta la fecha, el Gobierno israelí y el Ejército no han realizado investigaciones serias en relación a las numerosas acusaciones de violación de las leyes de la guerra durante la operación Plomo Fundido".

Uno de los casos recogidos en el informe, cuenta cómo dos mujeres que portaban banderas blancas salieron de una casa en Atatra, al norte de Gaza, que iba a ser demolida, para avisar a los soldados de que había civiles dentro. "Abrimos la puerta y un francotirador nos disparó desde otra casa", cuenta Zakiya al Qanu de 55 años. "A Ibtisam le dieron y yo me di la vuelta para meterme dentro y una bala me rasguñó la espalda. Ibtisam murió en el quicio de la puerta".

sábado, 8 de agosto de 2009

Ha fallecido Chafic El Hut


Uno de los líderes históricos de la resistencia palestina, Chafic El Hut, murió hoy en Beirut, según anunció el Frente Democrático para la Liberación de Palestina (FDLP) en un comunicado, aunque no aclaró las causas de su fallecimiento.

"Anunciamos con gran pena y amargura al pueblo palestino y a la nación árabe la pérdida del combatiente, pensador y escritor Chafic Al Hut, líder nacional, miembro del Consejo Nacional Palestino y ex miembro del Consejo Ejecutivo de la OLP", dice el texto.

Hut, uno de los fundadores de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), dimitió del comité ejecutivo de esta organización en 1993 tras oponerse a los acuerdos de Oslo.

"Vivió desde su juventud hasta su partida todas las tempestades ocurridas a nuestra causa desde la catástrofe nacional en 1948, pasando por la guerra sionista, la invasión del Líbano en 1982 hasta ser testigo de la agresión sionista contra el Líbano y los campamentos de refugiados", agregó el texto.

Al Hut nació el 13 de enero de 1932 en Jafa y en 1948 emigró con su familia al Líbano tras la creación del Estado de Israel.

Cursó estudios en la Universidad Americana de Beirut y al terminar en 1953 trabajó como profesor antes de viajar a Kuwait.

Finalmente volvió a regresar al Líbano donde ejercía la profesión de periodista. Escribió varios libros en árabe sobre el conflicto palestino-israelí.

"Proseguiremos la lucha de los que hicieron la revolución, entre ellos Chafic el Hut, que quedará en la memoria de nuestro pueblo, en el corazón de sus hijos y en los campos palestinos hasta que se realice nuestro sueño de regresar a nuestra patria y la creación de un Estado independiente y soberano, cuyo capital será Jerusalén".

Fuentes médicas, que pidieron el anonimato, dijeron a EFE que Hut estaba enfermo desde hace mucho tiempo y a menudo estaba hospitalizado, sin confirmar o desmentir que padeciera cáncer.

martes, 4 de agosto de 2009

Mariam Abderraman Halil: "La guerra de Gaza nos igualó a todos"


Mariam Abderraman Halil nunca olvidará el invierno pasado. Medio año después es imposible para el millón y medio de palestinos de Gaza pasar página a la guerra que devastó la franja mediterránea. Traumas psicológicos, pérdidas de hogares y decenas de miles de desplazados al margen, 500.000 toneladas de cascotes se apilan todavía en los bordes del territorio.

Mariam Abderraman Halil nunca olvidará el invierno pasado. Medio año después es imposible para el millón y medio de palestinos de Gaza pasar página a la guerra que devastó la franja mediterránea. Traumas psicológicos, pérdidas de hogares y decenas de miles de desplazados al margen, 500.000 toneladas de cascotes se apilan todavía en los bordes del territorio. Se necesitaría un año para desescombrar, asegura la ONU. Hará falta más tiempo. Porque de la ayuda financiera internacional, pregonada por EE UU, Europa y los países árabes, ni un euro ha llegado. Los fondos están listos, pero el Gobierno israelí impide que los materiales imprescindibles para la reconstrucción entren en esta gran cárcel. Probablemente porque no tiene más remedio, Mariam Abderraman Halil, que se resiste a revelar su edad, se esfuerza por paliar algunos efectos de la destrucción. Misión casi imposible. Sin apenas recursos, dirige una ONG, la Asociación de Desarrollo Familiar y Social, dedicada a promover proyectos económicos -modestos, cómo no, en este pedazo de tierra bloqueado desde hace tres años- para mujeres y niños: pequeños hornos de dulces, cursos de peluquería, un gimnasio...

"Tenemos grandes problemas económicos", afirma esta mujer tenaz, musulmana, simpatizante de Hamás, madre de tres hijos, y que se aferra a un clavo ardiendo para extraer algo positivo del desastre. "Lo mejor que sucedió", destaca, "es que todos se sentían cerca de todos, que todos querían ayudar. Las personas se hacen más duras y resistentes, y el rencor provocado por las disputas políticas entre Hamás y Al Fatah se esfumó. La guerra nos igualó a todos".

Todo empezó a las 11.30 del pasado 27 de diciembre. Nunca Israel había empleado contra los palestinos tácticas de guerra. Jamás había utilizado la aviación con semejante saña, para que después siguiera la labor la artillería, antes de la invasión de la infantería. Había que disuadir y propinar un castigo severo a Hamás, aunque fuera a costa de los civiles ajenos a las batallas. Porque apenas hubo combates entre milicianos palestinos y soldados israelíes. Tan sólo cohetes lanzados por las milicias -que mataron a tres personas en Israel- y fuego a discreción, a menudo indiscriminado, que acabó con la vida de 1.400 palestinos, la gran mayoría civiles.

El edificio que alberga la organización -casi 5.000 fueron demolidos y unos 20.000 seriamente afectados- resultó dañado. Como su vivienda, que abandonó en plena refriega. Mariam regresó a casa después de meses durmiendo en la de sus padres. Su marido se refugió con los suyos. Como tantos gazauis. "Hicimos reparaciones con nailon y plásticos, pero había fugas de agua y no volvimos hasta el final de la primavera, cuando dejó de llover". Remiendos improvisados que son norma en la asediada Gaza de hoy. Israel prohíbe la entrada de cristal.

Mariam y las 14 compañeras empleadas en su ONG -las mujeres participan de la vida social y económica más que en otros países árabes- trabajaron a destajo durante los 23 días de infierno. "Tratábamos de dar alimentos y alojamiento a familias cuyas casas fueron bombardeadas. Comíamos poco y dos veces al día, pero los vecinos la compartían. No ofrecíamos manjares, pero a eso estamos acostumbrados", ríe. Veintitrés días sin respiro. "Las casas vibraban. Era difícil tranquilizar a los niños, porque una también estaba nerviosa. Era necesario disimular porque es complicado explicar a un pequeño lo que es una guerra".

Mariam recuerda tiempos más pacíficos, cuando muchos palestinos tenían empleo en Israel. Su padre conducía un camión y trabajaba, dos décadas atrás, para Ariel Sharon en el rancho que la familia del ex primer ministro posee a tiro de piedra de Gaza. En los años ochenta ella emigró con su esposo, médico de profesión. Se podía entonces viajar y salir de la franja. Durante 16 años residió en Arabia Saudí y en Jordania. Regresó en 1998, en una época de optimismo que se ha desvanecido, aunque la media sonrisa permanezca en su rostro. Sabe que nuevas oleadas violentas son probables, que la lucha interna entre los palestinos parece lejos de acabar. "Es sencillo. Estamos divididos entre quienes quieren rendirse a Israel y quienes no lo aceptaremos", explica concisa antes de prometer: "No volveré a emigrar. Mejor morir aquí que en Arabia Saudí".

jueves, 18 de junio de 2009

Fatenah, un corto de animación para que los palestinos dejen de ser números

La triste historia de una mujer de Gaza pasa de la realidad a la pantalla en "Fatenah", un corto de animación palestino que pone rostro a uno de los muchos dramas que ocultan los fríos números del conflicto de Oriente Medio.

Basada en hechos reales, "Fatenah" cuenta las vicisitudes de una habitante más de la franja palestina, una costurera que sueña con desposar a su compañero de trabajo y que un día descubre un bulto sospechoso en uno de sus pechos.

Desde entonces, la protagonista será víctima tanto de la negligencia y conservadurismo de los doctores de Gaza como de las humillaciones y despotismo de los soldados de Israel en el cruce fronterizo de Erez, que une ambos territorios, en medio de una desesperada contrarreloj contra su cáncer.

Huelgas, apagones, ráfagas de disparos, el insustituible humus con pan de pita sobre la mesa o la danza local dabke recuerdan al espectador que la historia transcurre en Gaza e Israel entre 2004 y 2005, aunque sin despegarse del tema central: el drama de "Fatenah".

"Queríamos contar una historia, que es también un ejemplo, pero es ante todo una historia humana. Para el mundo, los palestinos somos números: 'cinco muertos hoy', 'siete ayer'... pero los números no son lo importante, sino lo que hay detrás", apunta el productor, Saed Andoni, en una cafetería de la ciudad cisjordana de Ramala.

De hecho, la muerte de Fatenah "fue aún más problemática en la vida real, pues sus familiares tuvieron que entrar de tapadillo en el cementerio para enterrarla porque en ese momento había allí tropas israelíes con motivo de una incursión", agrega.

El proyecto nació de un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la ONG israelí Médicos por los Derechos Humanos, que incluía el caso que inspira el cortometraje, de media hora de duración.

Al leerlo, Andoni decidió llevarlo a la gran pantalla bajo la dirección de su amigo el director Ahmad Habash, también palestino, que acababa de regresar a Cisjordania desde Londres tras concluir un máster en animación.

"La animación va bien con la historia porque resulta más ligera para el espectador que los personajes reales. Los hechos son tan tristes que, presentados como ficción clásica o documental, serían demasiado fuertes o aburrirían", señala el productor.

Así, durante año y medio y con apenas 60.000 dólares de presupuesto (aportados íntegramente por la OMS), un equipo de treinta personas sacó adelante el film con un estilo visual voluntariamente naif.

"Le dimos un cierto toque de historieta de dibujos animados para que resulte natural a ojos de todas las edades. No quisimos hacer hiper-realismo ni que los personajes parezcan completamente humanos", explica Habash.

Tampoco se ha querido mantener el nombre de la mujer de carne y hueso plasmada ahora en tres dimensiones porque el guión incluye algunas licencias -sobre todo en los diálogos, lógicamente ausentes del informe- y porque la protagonista tuvo que desnudarse ante soldados israelíes, un asunto sensible en la sociedad de Gaza.

La película tendrá su pre-estreno el próximo día 1 en el cine-teatro Al Kasaba de Ramala y ya ha sido enviada a los festivales de Venecia y Toronto.

"No creo que las películas puedan cambiar el mundo, pero sí pueden contribuir a humanizar a los palestinos. A mi juicio, los cineastas hacemos mucho más que los políticos por la causa palestina. El cine palestino recibe mucho respeto y atención en los festivales internacionales", opina Andoni.

En Israel, donde muchos artistas palestinos rechazan presentar sus obras en protesta por la ocupación, "Fatenah" sólo será exhibida en el "lugar, momento y contexto apropiado", pero "nunca junto a grandes eslóganes vacíos, como 'cooperación'", matiza.

En efecto, el conflicto palestino-israelí también toca al celuloide y -al igual que en el terreno militar- la enorme brecha de capacidades genera resquemor.

No extraña por ello que el productor palestino se apresure a subrayar que el primer largometraje israelí de animación candidato al Oscar, la alabada "Vals con Bashir", costó al menos cuarenta veces más que su humilde "Fatenah".

Antonio Pita






lunes, 1 de junio de 2009

Israel pretende convertir en delito la conmemoración de la Nakba, el holocausto palestino



Los legisladores israelíes, en su incesante campaña contra los palestinos autóctonos, insisten ahora en ilegalizar la conmemoración de la Nakba. En fechas recientes unos cuantos parlamentarios de la Knesset, entre ellos algunos miembros del gabinete ministerial, han presentado un proyecto de ley que criminalizará la remembranza del holocausto palestino acaecido en 1948 (la denominada Nakba, desastre en lengua árabe). Lo curioso es que el Estado judío, cuya raison d’être gira en torno a la remembranza del sufrimiento judío, trate ahora de prohibir que los palestinos con ciudadanía israelí hagan lo mismo con su propio sufrimiento.

Es bien sabido que Israel borró del mapa cualquier huella de posible existencia palestina sobre el territorio. Aldeas, pueblos, huertos, campos y bienes culturales palestinos fueron eliminados poco después de 1948. Hoy, los legisladores israelíes están dando un paso más en su guerra contra el patrimonio palestino. No se trata solamente de una expulsión física y de un borramiento de hechos sobre el terreno, no es sólo una limpieza étnica realizada por motivos raciales, con hambrunas, confiscación de territorio, demolición de casas, bombardeos de escuelas o lanzamiento de fósforo blanco sobre populosas barriadas. No, de ahora en adelante Israel quiere también invadir la mente palestina. Los miembros de la Knesset israelí insisten en erradicar la memoria colectiva de Palestina. Al menos formalmente, están tratando de prohibir el derecho a recordar.

Tal como Khalid Amayreh señaló hace unos días, “un parlamentario palestino-israelí comparó el proyecto de ley con una imaginaria promulgación en Alemania de una ley que prohibiese todas las actividades judías que conmemoran el holocausto”. La comparación entre la Nakba y el holocausto judío es correcta. Estamos hablando de dos crímenes racistas de magnitudes colosales. Sin embargo, mientras que los alemanes arreglaron las cuentas colectivamente con su pasado, el Estado judío se dirige ya hacia su séptima década de negacionismo mientras persiste en su más absoluta iniquidad contra una inocente población civil.

A la luz de las nuevas medidas de implacable brutalidad israelí, vale la pena que exploremos una “voz judía de la razón”, la insólita voz de una persona que se ha manifestado en contra de ese absurdo proyecto de ley. Ruth Gavison, profesora de Derecho en la Universidad Hebrea de Jerusalén, es esa persona. Además de profesora, es también “presidenta” –por favor, no se me rían– del Centro de Pensamiento Sionista, Judío, Liberal y Humanitario. La semana pasada, Gavison publicó un artículo contra el nuevo proyecto de ley en el popular noticiero online Hebrew News.

La profesora Gavison cree que el sionismo puede interpretarse como una misión humanista y liberal. Sin embargo, basta con analizar un poco su pensamiento para descubrir la espeluznante verdad: esta profesora de Derecho carece de cualquier noción de ética o humanismo con carácter universal. Su visión de la justicia está deformada por el sionismo y lo único que hace es malabarismo verbal con viejos clichés simbólicos sionistas, a la espera de que sus lectores hebreos ni siquiera se tomen la molestia de contradecir su pobrísima argumentación.

Gavison está contra el proyecto de ley. Con toda la razón afirma que se trata de algo “injustificado y estúpido, que malinterpreta el problema fundamental de nuestra vida pública”. Según ella, este legalismo es el camino menos apropiado para enfrentarse a ese problema fundamental. Pero la amabilidad de la profesora Gavison se termina aquí.

A pesar de un comienzo tan prometedor, la profesora de Derecho no tarda mucho en mostrar sus cartas. Veamos lo que tiene que decir sobre la Nakba:

“Es un hecho aceptado que el mismo día que la mayoría judía celebra su independencia en su propia tierra simboliza para algunos de la minoría árabe el día de su desastre”. Es ciertamente revelador que, para la profesora Gavison, quienes conmemoran la Nakba no son los palestinos de forma colectiva, sino sólo algunos de ellos. Sin embargo, para ella son los palestinos, y sólo ellos, quienes cargan con la responsabilidad.

“Es preciso recordar”, dice Gavison, que “podría haber sido diferente… este día podría haber sido una celebración para israelíes y palestinos, que podrían celebrar la fundación de dos Estados nacionales.” Llegados a esta línea, uno empieza a preguntarse quién será el tonto al que Gavison está tratando de engañar. Seguramente la profesora debe conocer que el plan para expulsar a los palestinos formaba parte del programa sionista desde sus inicios. “Los palestinos”, continúa, “se negaron a aceptar la partición territorial y, a consecuencia de aquella guerra, el Estado israelí fue erigido sobre las ruinas de la sociedad palestina y sobre el territorio palestino. Muchos palestinos se convirtieron en refugiados y el Estado palestino aún no ha sido establecido.”

A estas alturas de su discurso, lo lógico es que la profesora de Derecho, que también es “presidenta” de un instituto que promueve una imagen de “humanismo judío”, llegase a la necesaria conclusión: que ya va siendo hora de que los palestinos expulsados regresen a sus tierras y a sus hogares.

No se cansen, pueden esperar sentados, porque Gavison no es exactamente una humanista universal: sólo es sionista. Lo único que quiere es detener el actual proyecto de ley que prohíbe a los palestinos la conmemoración de su tristeza. En otras palabras, lo que quiere es que los palestinos puedan estar tristes y lamentarse todo lo que deseen.

“La tristeza es un sentimiento natural de la gente que sufre mucho”, concede la refinada profesora. “No debemos negar la historia, no debemos prohibirla legalmente, nuestro reto consiste en confrontarla”. Lo normal es que una revelación así, salida de la pluma de una supuesta humanista, condujese al reconocimiento del pecado sionista e incluso a una admisión de responsabilidad.

Nada de eso sucede. La presidenta del Centro de Pensamiento Sionista, Judío, Liberal y Humanitario no cuadra dentro de nuestra noción de lo que debe ser un humanista. Es sólo una propagandista del tribalismo judío que trata de moldear esporádicos términos liberales para justificar un implacable y crudo comportamiento carente de la menor ética. Gavison no quiere justicia para la región, lo único que pide es que se desarrolle una “conciencia del pasado que pueda eventualmente transformarse en un futuro civil en el cual árabes y judíos vivan unos al lado de los otros”. Supongo que nunca juntos.

Cierto, Gavison es lo suficientemente misericordiosa como para permitir que los palestinos se lamenten de su pasado. Pero se niega a aceptar responsabilidad alguna por las consecuencias que acarreó el aparato institucional colonialista judío. Está claro que prefiere seguir viviendo en tierra palestina e incluso llamarla “patria” con tal de no devolverla a sus auténticos dueños. Más que los fanáticos sionistas de derechas que han presentado ese siniestro proyecto de ley, es la profesora Gavison, esa –por así decirlo– “humanista sionista”, quien encarna el verdadero significado de la brutalidad y la monstruosidad israelíes. En nombre del simbolismo humanista promueve el mantenimiento del crimen nacionalista judío.

La profesora Gavison termina su artículo declarando que “negar el pasado es algo inapropiado, pero no hacernos responsables de él es también inaceptable. Tenemos que encontrar soluciones para aprobar el derecho de los judíos a la autodeterminación en (parte de su) patria.” Yo quisiera que esta profesora profundamente “siohumanista” nos hiciese entender de una vez por todas qué es lo que da a los judíos el derecho a la “autodeterminación” a expensas de los demás. Quizá una vez que logremos comprenderlo seremos lo suficientemente maduros como para permitir que la profesora Gavison –o cualquier otro “sionista humanista”– nos iluminen y podamos entender qué es lo que hace que Palestina sea una patria judía legítima.

La lectura del texto de Gavison muestra una vez más la horrorosa verdad: sionismo y pensamiento liberal judío tienen poco que ver con humanismo, ética o universalismo. Como mucho, sionismo y humanismo son conceptos opuestos, por la sencilla razón de que el sionismo es una cosmología tribal racialmente orientada mientras que el humanismo tiende a lo universal.
.
Manuel Talens es miembro de Rebelión y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y la fuente.

sábado, 30 de mayo de 2009

61 años de Al Nakba

En este mayo de 2009, cuando ya han pasado 61 años de la creación del ente sionista de “Israel” en tierra Palestina; En este mayo del siglo XXI, donde muchos han prometido, justicia, libertad, cambios, estrategias, y mejoras para la humanidad que al parecer aún reposan en palabras carentes de acción… En este mismo mayo les recuerdo de nuevo la catástrofe, la Nakba Palestina, ésta que comenzó mucho antes de ese 14 de mayo de 1948, pero que se inició categóricamente con la masacre de Deir Yassin un 10 de abril de 1948, en esa aldea agrícola situada al oeste de Jerusalén la cual estaba poblada aproximadamente por 750 palestinos, allí, fueron asesinados, aterrorizados, masacrados y expoliados de sus hogares más de 400 hombres, mujeres, niños y ancianos inocentes, obligados a morir bajo fuego criminal imperial sionista; dicha masacre tenía como principal objetivo crear terror y pánico en los poblados cercanos a Jerusalem con el fin de que los palestinos huyeran despavoridos por la barbarie, y para preservar sus vidas y la de sus hijos así lo hicieron muchos de ellos, sin embargo el resto hizo frente a la expulsión sacrificando sus vidas. Los líderes sionistas iniciaron en esas fechas la campaña de exterminio y limpieza étnica contra la indefensa población de palestina, esta ofensiva fue enunciada como el Plan Dalet.
Después de esta terrible masacre que lamentablemente no fue ni la primera ni la última desde aquel entonces hasta nuestros días, sé auto fundo el “Ente sionista denominado Israel” el 14 de mayo de 1948, luego que las Naciones Unidas en noviembre de 1947 decidieran ilegalmente la partición de Palestina a través de la resolución 181, para la cual no fue consultado el pueblo palestino. La decisión ilegítima e inmoral de las Naciones Unidas de ordenar la partición de Palestina y establecer el estado de Israel en tierra palestina, supuso la destrucción de más de 530 ciudades y aldeas palestinas y la expulsión de gran parte de la población de sus hogares y tierras, con el fin de imponer un estado con mayoría judía. Los sionistas asesinaron masivamente a la población palestina para controlar y limpiar los territorios más allá de los asignados al estado judío en la resolución de Naciones Unidas. En 1949, el sionismo controló de manera forzosa, el 78 % de Palestina, es decir, incautaron 23 % de la tierra “asignada” a lo que sería el estado palestino bajo el plan de partición. Pero a la fecha el estado palestino no ha sido creado, porque no ha sido reconocido por los diversos gobiernos sionistas.
Los tratados de paz han sido una trampa ante los medios y la opinión pública mundial para dar a pensar que Israel busca la paz con los palestinos, lo cual no es así, el sionismo ha utilizado siempre diversas estrategias engañosas que ha puesto en práctica para dar a percibir dichas iniciativas de “Paz”, las cuales cabe destacar no han podido lograrse hasta hoy día, porque Israel es el primer transgresor de las leyes, resoluciones, normas y acuerdos internacionales existentes, comenzando por el mismo desacato a la resolución que le dio nacimiento a este ente sionista (la resolución 181), y es que además de incumplir todo esto sigue gozando de impunidad porque gran parte de la comunidad internacional continúa apoyando descaradamente dichas acciones, auspiciadas por el imperialismo y sus aliados. Ninguna otra "democracia" ha violado de manera flagrante la legislación internacional, los derechos humanos, y las resoluciones de la ONU como lo hace Israel.
Actualmente Israel continúa descaradamente expropiando tierras palestinas, confiscándolas, destruyendo los hogares, prosiguiendo la construcción del muro del apartheid en Cisjordania, asesinando niños, hombres y mujeres palestinas, sembrando caos, terror y miseria; recientemente el mundo pudo observar una de las más sanguinarias, atroces y criminales agresiones de Israel contra los palestinos, esta vez con mayor asombro hacia la franja de Gaza, cínicamente denominada “operación plomo fundido”. La Nakba no ha culminado, la seguimos viviendo los palestinos día a día, dentro o fuera de Palestina, muchos añorando se cumpla la resolución 194 sobre el derecho al retorno para regresar algún día a nuestros hogares, como así mismo reclamando nuestro derecho a la autodeterminación, libertad y paz justa. A pesar de ello, los responsables de la Nakba no han conseguido borrar nuestra memoria, ni identidad, como tampoco alejarnos de nuestra mayor voluntad de ver más pronto que tarde una patria libre y soberana, no han conseguido nuestro olvido, ni con las masacres, ni los desalojos, ni las humillaciones, ni a través de la falsificación de la historia.
Hoy más que nunca tras más de seis décadas no han conseguido forzarnos al olvido, y mucho menos a la rendición por lograr nuestros objetivos legítimos de tener un estado palestino libre y soberano. Por ello hago un llamado nuevamente a los pueblos del mundo, a los movimientos populares, y las organizaciones nacionales e internacionales revolucionarias, serias y justas que velan por la paz, la justicia y la dignidad de las causas justas del mundo como la causa palestina a que unamos esfuerzos, y nos alcemos juntos en un llamado de boicot, desinversión y sanciones ahora contra Israel, no podemos apoyar a quien viola sistemáticamente la ley internacional y va contra todo principio de vida, amor, paz, humanidad, justicia y libertad. Solo los pueblos del mundo unidos podremos lograr cambiar la historia en pro de la construcción de ese mundo mejor que tanto añoramos, es tiempo de actuar, no hay tiempo que perder.
¡Palestina Existe y por eso Resiste!
Shuruk Duqqa
Activista por Palestina y los Derechos Humanos.