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miércoles, 16 de enero de 2008

Hiyab: el velo de la discordia

La prohibición es un recurso muy socorrido en estos días, sobre todo para los incompetentes. Tiene la ventaja de que, simplemente alegando un difuso bien mayor, resulta de una comodidad extrema y da la ilusión de que soluciona algo.
El problema es que hay prohibiciones que atentan no ya contra la individualidad de la persona, sino contra sus usos y costumbres que consagran la comunión con sus orígenes. Prohibir el hiyad no es una cuestión banal, como si prohibiéramos las camisetas del Deportivo en casa del contrario, sino la prohibición a expresar toda una cultura, un valor y, posiblemente una creencia.

Por supuesto, es esto último lo que preocupa y sería curioso pensar en la que se iba a armar si nosotros prohibiéramos los crucifijos, vírgenes y otros iconos religiosos que pudieran llevar los niños en las escuelas.

Pero no, la comparación no es justa, porque el hiyad no tiene porque implicar religión islámica, como se nos quiere hacer creer, sino un elemento cultural irrenunciable del árabe, que no es lo mismo.

Por otro lado, quien piensa que la hiyad representa de alguna manera la sumisión de la mujer, lo que debe hacer es dejar los tópicos y estereotipos a un lado. Se podría asegurar que muchas mujeres árabes que recorren nuestras calles sin velo, no lo hacen por la vergüenza de parecer diferentes, por esas miradas que clavamos en todos los inmigrantes que no se nos parecen.

No se trata de estar a favor o en contra de velos y pañoletas sino de qué derecho tenemos a impedir su uso. Los inmigrantes deben integrarse aprendiendo nuestros hábitos y costumbres, pero no por ello renunciando a los suyos, excepción hecha únicamente en el caso de que estos últimos fueran absolutamente aberrantes.

Por David R. Vidal

http://www.inmigra.com/

domingo, 23 de diciembre de 2007

Navidad en Bethlehem


Muy pocos cristianos saben algo sobre el lugar en donde habría nacido Jesús, 2007 años atrás.

Belén significa “La casa del Pan” en arameo, el idioma de los cananeos, pueblo que fundó esta ciudad 5000 años atrás. La ciudad todavía existe, está situada a menos de 9 km de Jerusalén, en Palestina. Posee alrededor de 27.000 habitantes palestinos, mitad de ellos musulmanes y la otra mitad cristianos (www.bethlehem-city.org). Del distrito de Belén, que posee 3 ciudades principales; Beit Jala ( بيت جالا), Beit Sahur (بيت ساحور) y Beit Lahem (Belén en árabe بيت احم), proviene la gran mayoría de los chilenos descendientes de palestinos, que se cree es la colectividad más grande de palestinos fuera del mundo árabe.

Este distrito se encuentra en la zona denominada Cisjordania, que junto al sector de Gaza, conforman los territorios palestinos ocupados militarmente por el Estado de Israel el año 1967. Estos territorios según la legalidad internacional pertenecen a los palestinos, y como queda claro en la resolución 242 de las Naciones Unidas, deben ser devueltos a sus legítimos habitantes (www.un.org).

En cambio, Israel ha mantenido una política que se aleja cada vez más de lo que está definido en el marco legal internacional, ya que mantiene hasta hoy en día bajo ocupación militar a la población palestina, se adueña ilegalmente de los territorios ocupados, construye sobre éstos asentamientos para israelíes, y como si esto fuera poco, mantiene un bloqueo total sobre la población palestina y se encuentra elevando un muro de separación racial de increíbles dimensiones, que se apropia de aun más territorios, sumando más de la mitad de Cisjordania.

Esta política israelí, mantiene a la población palestina, en una situación crítica. Las ciudades palestinas no podrán crecer ni desarrollarse, pues quedarán rodeadas por el muro. Según la revista National Geographic de este mes, existe un 50% de cesantía en la población de Belén, esto debido básicamente a que los soldados israelíes, hacen muy dificultosa la entrada de turistas.

La iglesia de la Natividad, que se encuentra situada en Belén, sobre la gruta en donde habría nacido Cristo, es uno de los lugares sagrados más importantes del Cristianismo, y ni siquiera este lugar se ha salvado de las balas israelíes.

Desde sus inicios, la cristiandad había gozado de una presencia continua en Palestina, la cual no ha sido alterada por el Islam, pero desde que el estado sionista de Israel fue creado en Palestina, los cristianos han comenzado a disminuir fuertemente.

Además de cantar villancicos sobre Belén, debería también darse a conocer la realidad que sufren actualmente sus habitantes, ya que el silencio no ayuda para nada a la Paz.

Por Carlos Krauss Abusleme